Buscando tu WiFi interior

Con 18 años fui a la India, estuve un mes en un Ashram sin televisión, internet, teléfono ni ningún contacto con el mundo exterior. 10 años después, siento la necesidad de volver, pero esta vez lo intento hacer sin moverme de Madrid. En lugar de irme a un retiro de yoga, he decidido limitar los estímulos externos con los que vivo día a día para volver a conectar conmigo misma.

En estas dos semanas he disminuido en un 80% mi consumo de Netflix, Amazon Prime e Instagram, y créeme me ha costado mucho, pero los resultados han sido maravillosos:

Al adueñarme nuevamente de mi tiempo libre me di cuenta de muchas cosas, entre ellas, que la tecnología nos aleja cada vez más de nuestra calidad de seres humanos; que a causa de estar todo el tiempo conectados disminuimos las relaciones con las personas que verdaderamente nos importan; pero sobre todo, me di cuenta de que a pesar de que no consumamos sustancias psicotrópicas, vivimos constantemente drogados.

Los estímulos externos se vuelven una droga con scroll infinito que ocultan la verdad de cómo nos sentimos. Y es que preferimos rodearnos de pantallas para no tener una conversación incomoda con nosotros mismos. Queremos huir de nuestra realidad y seguir en la burbuja de consumo en la que estamos inmersos en occidente.

Llegamos a casa después del trabajo y nos quedamos frente al televisor como un saco de patatas, esperando a que nos de sueño para así no tener que pensar. Vamos en el metro inmiscuidos en nuestros libros o smartphones para escapar a mundos paralelos, a vidas que no son nuestras.

El consumismo ya no solo está en los bienes, ahora también está presente en los contenidos; todo para vivir en un estado perpetuo de desconexión humana.

Deberíamos darnos la oportunidad de regresar a nuestro yo interior. Para hacerlo, tenemos que dejar atrás las actividades que solo nos entretienen, para dar paso a las que llenan nuestra vida con significado.

Yo por ejemplo, desde que he vuelto a este proyecto, he disminuido notablemente el tiempo que invierto en Netflix y Amazon Prime. Ahora si quiero ver algo, prefiero que sea un documental o una charla TED que aporte a mi desarrollo personal.

Entiendo que todos necesitamos entretenernos, el problema está en que antes existían factores que paraban nuestro consumo: el periódico se acababa y debíamos esperar una semana para ver el próximo capítulo de una serie, pero ahora, ahora todo tiene scroll infinito: las redes sociales, las noticias, el email, todo. Es por eso que hoy, más que nunca, debemos ponernos límites, para así controlar nuestro tiempo libre e invertirlo en cosas más significativas. 

Los baby boomers, los millenials, y todos los que nacimos antes de 1997 tenemos mucha suerte: sabemos como es la vida sin internet, entendemos lo que significa aburrirnos, supimos entretenernos tan solo con un muñeco y nuestra imaginación… Mientras, la generación Z se está perdiendo la oportunidad de vivir en un mundo sin pantallas.

Y como sé que ningún adolescente (a excepción de mi hermano) lee mi blog, te pregunto a ti ¿Hace cuánto tiempo no reflexionas? ¿Cuando fue la última vez que escuchaste a tu intuición / consciencia / cuerpo / o como quieras llamarle?

Tener esa conversación con nosotros mismos da miedo, porque de allí salen verdades incomodas que preferimos omitir, pero creo que es importante tenerla si queremos volver a estar en calma. 

Cuando dejas las distracciones atrás, vuelves a estar presente y en conexión contigo mism@ y cuando eso sucede, las horas del día se dilatan ante ti y sobretodo te quedas con la sensación indescriptible de estar viv@.

francesfuentes

Un alma libre que busca inspiración en las pequeñas cosas de la vida. Creativa, apasionada por el marketing de contenidos, pero sobre todo, Comunicadora de Sueños.